Reconozca un plástico con ‘Bisfenol A’ y proteja su vida

Foto de H. Hach en Pixabay.    Si el ritmo de polución de los mares con plásticos continuar al nível actual, en 2050 ya habrá más plásticos que peces.

La mina de oro de los plásticos, creada a partir de los años 50 del siglo pasado, continúa aún hoy haciendo millonarios por todo el mundo, a pesar de ser el mayor destructor del ecosistema del Planeta Tierra y de la propia vida humana. Se estima que, actualmente, más de 150 millones de toneladas de plástico estén contaminando los océanos. En consonancia con un estudio de la Fundación Ellen MacArthur, en asociación con la consultora McKinsey publicado en 2014, la proporción de toneladas de residuos plásticos para pescado era de 1 a 5. Si el presente ya es sombrío el futuro amenaza convertirse en una verdadera pesadilla: las previsiones apuntan a que, si se mantiene la tendencia, en 2025 la proporción será de 1 a 3 y en 2050 ya habrá incluso más plásticos en los mares que los peces.

Ahora la problemática no es sólo en el mar, todos nosotros somos conscientes de esta contaminación también en la tierra, pero aún así seguimos sin saber vivir sin el tradicional plástico que nos persigue en nuestra vida cotidiana, como si fuera una parte integrante de nuestro organismo. La verdad es que ya lo es. Los expertos de varios países consideran que el 90% de la población mundial, incluyendo los recién nacidos, tienen Bisfenol A (conocido por BPA) en su organismo.

Pero ¿que es el BPA? Fue descubierto por el ruso A.P. Dianin, en 1891, es una sustancia química que resulta de un preparado de la condensación de la acetona con dos equivalentes de fenol. Se utiliza en la fabricación de plásticos para hacer biberones, botellas y garrafones de agua, revestimiento de latas de conservas, vasos, platos y cubiertos, películas plásticas usadas en la cocina, envases para almacenar comida, aparatos para el hogar, equipamientos deportivos, aparatos de odontología, lentes de gafas, juguetes, entre muchos otros productos.

Desde 1970 hay sospechas de los maleficios de esta substancia para el ser humano y sabemos hoy que puede provocar diversos cánceres (mama, ovarios, útero, pulmones, próstata, hígado, cerebro, sistema nervioso, entre otros), infertilidad, abortos espontáneos, pubertad precoz en las niñas, deformación del pene en los niños, hiperactividad, déficit de atención, autismo, parkinson, estrés negativo en el corazón o diabetes, entre muchos otros.

Los especialistas consideran el BPA una molécula muy inestable que fácilmente puede pasar de los plásticos o de las latas de conserva [la parte interior de muchas latas contiene este componente], por ejemplo, para los alimentos, sólo com cambios de temperatura o daños en el envase. A pesar de la venta de plásticos con BPA durante más de 50 años un poco por todo el mundo, países como el Canadá, Costa Rica o algunos estados de los Estados Unidos, hace mucho que lo prohibieron.

Sin embargo, la verdad es que existen más de 80 mil variedades de plásticos registrados con patentes que protegen su composición química, parcial o total, al abrigo del secreto industrial. Los aditivos químicos usados para crear rigidez, elasticidad, resistencia o color, muchas veces son de difícil detección en laboratorio, alertan los especialistas. Uno de esos ejemplos son los biberones de plástico con BPA que desde 2007 existen alertas para sus maleficios, pero la Unión Europea sólo en 2011 decidió prohibir su producción y comercialización. “Esta es una buena noticia para los países europeos, que pueden estar seguros de que a partir de mediados de 2011 los biberones de plástico dejan de contener bisfenol A”, se congratuló entonces el comisario europeo de los Asuntos del Consumidor y de la Salud, John Dalli. Pero esta decisión es una pequeña gota en el océano, ya que el consumidor continúa a ser aliciado diariamente por plásticos que contienen BPA o equivalente.

Foto de Hans Braxmeier en Pixabay.     Compruebe siempre el fondo del envase para saber el tipo de plástico que tiene en sus manos.

¿Cómo escapar al BPA?

La mejor solución es evitar comidas y bebidas envasadas en plásticos, usar envases de vidrio o acero/acero inoxidable para guardar alimentos, no usar plásticos en el microondas y, sobre todo, verificar en el fondo del recipiente de plástico y ver cual es el número de reciclaje que viene marcado dentro del triángulo. Los números 1 (PET), 2 (PEAT o HDPE), 4 (PEBD o LDPE), 5 (PP) indican alguna seguridad, pues no contienen BPA o Ftalatos. Si están marcados los números 3 (PVC o V), o 6 (PS) y 7 (PC y otros), es mejor no usar para alimentos o incluso en la cocina, significa que probablemente contiene BPA (normalmente son plásticos más duros y resistentes).

Sin embargo, la incertidumbre sigue bien viva a pesar de que muchos países ya han prohibido el BPA, una vez que la industria se adaptó a las nuevas imposiciones y en lugar de BPA utiliza ahora nuevos aditivos como bisfenol S o el bisfenol F, que son legalmente autorizados, pero cuyos efectos globales son aún desconocidos. La sospecha de los investigadores continúa en el aire porque sus efectos pueden ser iguales o peores que el BPA. Y muchos otros aditivos todavía se utilizan, pero totalmente desconocidos debido al secreto industrial que legalmente se acepta, a pesar del riesgo potencial que existe para los consumidores.

Europa prohíbe plásticos descartáveis a partir de 2021

La polución ambiental y su impacto en el medio ambiente llevó a que el Parlamento Europeo haya aprobado, a 24 Octubre de 2018, una resolución que obliga a que el Consejo de la Unión Europea, donde están representados los gobiernos nacionales, alcance un acuerdo sobre la legislación final para prohibir la venta de productos de plástico de una sola utilización a partir de 2021. Platos, cubiertos, cotonetes, pajitas, agitadores para bebidas, cañas para globos, plásticos oxodegradables y recipientes para alimentos y bebidas de poliestireno expandido tienen los días contados.

En cuanto a otros productos de plástico de una sola utilización, “los Estados Miembros deben tomar las medidas necesarias para obtener una reducción ambiciosa y sostenida de al menos 25% hasta 2025”, según los eurodiputados en el texto aprobado. En causa están, por ejemplo, cajas para hamburguesas, bocadillos y ensaladas, así como recipientes para frutas, legumbres, postres o helados.

Los Estados Miembros tendrán además que asegurar la recogida selectiva y la subsiguiente reciclaje de por lo menos 90% de las botellas de plástico desechables para 2025, determinan aún las nuevas reglas aprobadas por el Parlamento Europeo. En la mira de Estrasburgo están igualmente los productos del tabaco, como los filtros que contienen plástico y que los eurodiputados pretenden ver reducidos hasta 2025 en 50% y hasta 2030 en 80%.

Todos los años entran en los océanos 4,8 a 12,7 toneladas de plásticos, de los cuales 49% son plásticos desechables (botellas de plástico y tapas, colillas, cotonetes, paquetes, productos de higiene personal, bolsas de plástico, cubiertos, pajitas, vasos…) y el 27% son plásticos de los equipos de pesca. Esta propuesta forma parte en el ámbito de la estrategia europea para los plásticos.

Además de afectar el ambiente y la salud humana (estudios muestran que nuestro organismo contiene hasta nueve microplásticos diferentes (partículas de polipropileno (PP) y polietileno tereftalato (PET), entre otros), pero la basura marina de plástico es también perjudicial para actividades como el turismo, la pesca y el transporte marítimo.

  

Foto de Rowert en Pixabay.    Siempre que sea posible cambie el plástico por envases de vidrio, acero o acero inoxidable, pues está ayudando el Ser Humano y el Medio ambiente.

 

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