10 razones para evitar refrescos

Foto de Provincie Groningen en Pixabay.     La industria a operar en Portugal está obligada, desde Febrero de 2017, a reducir el nivel de azúcar contenido en los refrescos vendidos.

El riesgo de tener diabetes, enfermedades cardiovasculares, un accidente cerebrovascular, tensión arterial alta, obesidad, enfermedades degenerativas, arteriosclerosis, gastritis, alzheimer o infertilidad, aumenta drásticamente con el consumo de refrescos y de otras bebidas azucaradas. Esta es la opinión de muchos cientistas, médicos y especialistas en nutrición que a lo largo de los años han hecho estudios rigurosos en que prueban la conexión de los malefícios de este tipo de bebidas.

En la práctica, el consumidor sufre muchas complicaciones, en muchos casos pierde su vida y la fatura es pagada por la sociedad, que en el caso portugués es en gran medida soportada a través del Servicio Nacional de Salud.

En consecuencia, el Gobierno Portugués, tal como muchos otros, creó en 2017 un impuesto especial para trabar el consumo de refrescos y otras bebidas azucaradas. La nueva ley entró en vigor en Febrero de 2017 y el balance al fin de seis meses apuntaba ya para una quiebra del 25% en el consumo, siendo de subrayar que la industria introdujo nuevos productos con menor contenido de azúcar para seguir siendo competitiva.

El principio disuasorio es pagado por el consumidor portugués y entregue por la industria al Estado, pero los males que la industria provocó durante décadas en los organismos de los consumidores continúan por cobrar, a pesar de esta industria aparecer en el ranking de las más valiosas del mundo. Por ejemplo, la Coca- Cola es vendida en más de 200 países y son comercializadas diariamente más de 1,8 mil millones de botellas, lo que hace con que esta marca sea evaluada, según la consultora Brand Finance, en 31,8 mil millones de dólares (evaluación de 2016).

Los gobiernos tienen miedo de enfrentar el fuerte lobby de la industria de los refrescos. Por ejemplo, en Colombia la industria tiene un entramado de intereses que controla los medía e influencia la sociedad. En los Estados Unidos, la Coca-Cola y la Pepsi patrocinaron al menos 96 organizaciones de salud, entre 2011 y 2015, incluyendo algunas dedicadas a luchar contra la obesidad y en simultáneo actuaron en contra, por lo menos, 29 propuestas de ley que visaban la reducción del consumo de refrescos. Son acciones de marketing que compran el silencio de voces importantes en la sociedad, mientras que el poder económico de esta industria lanza el pánico ante los gobiernos al amenazar con lo cierre de fábricas y crear una ola de desempleo.

Sin embargo, en 2017, el Gobierno Portugués ha propuesto la creación de un impuesto semejante para productos con elevado contenido de sal, pero la presión de la industria fue más fuerte y los políticos guardaron la legislación en el cajón por temor a posibles represalias. Cabe señalar que también en el caso de la sal, los malefícios están más que probados por los científicos, médicos y especialistas a través de los varios estudios (leer más sobre la sal en artículos en este sitio web).

Centrando ahora la atención en los malefícios de los refrescos, dejamos aquí algunos ejemplos detallados para que cada uno decida, en conciencia, se quiere continuar consumiéndolos:

  1. Foto de Robert Owen-Wahl en Pixabay.    Una lata de Coca-Cola llegaba a tener el equivalente a 33 paquetes de azúcar.

    Diabetes y Obesidad

Los refrescos poseen cantidades elevadas de azúcar que los consumidores muchas veces desconocen. Por ejemplo, una lata de Coca-Cola normal (33 cl) llega a tener 35 gramos de azúcar, el equivalente a 7 bolsitas de azúcar. Con esta ingestión aumenta el nivel de glucosa en la sangre y la resistencia a la insulina. La combinación de estos dos factores hacen disparar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Además de eso es una verdadera bomba calórica que promueve la obesidade y en el caso de los refrescos “light”, “Zero” o “Sin Azúcar” tienen menos calorias porque son artificialmente endulzados, pero continúan a tener los mismos efectos nocivos que un refresco tradicional.

  1. Enfermedades Cardiovasculares

La combinación de la obesidad con el aumento de la glucosa y la grasa en la sangre eleva el riesgo de desarrollo de enfermedades cardiovasculares que son de varios tipos, siendo las más preocupantes la enfermedad de las arterias coronarias y la enfermedad de las arterias del cerebro. Casi todas son provocadas por arteriosclerosis (depósito de placas de grasa y calcio en el interior de las arterias que dificultan la circulación sanguínea) que pueden originar enfermedades como angina de pecho, un infarto del miocardio, un accidente cerebrovascular, entre otras. En Portugal, son las enfermedades que más matan, según el Ministerio de la Salud.

  1. Foto de Photo by JodyHongFilms en Unsplash.   La mayor parte de los envases de plástico y aluminio usan bisfenol A, un químico que puede provocar cáncer.

    Presión Alta

Los refrescos pueden llevar a un aumento gradual de la presión arterial, debido a sus elevadas cantidades de sodio, cafeína y fructosa (especie de azúcar). El consumo constante y en exceso constituye así un factor de riesgo de infarto y del desarrollo de otras enfermedades del corazón.

  1. Enfermedades degenerativas

Los aditivos químicos y otras sustancias usadas en los refrescos son tóxicos y potencialmente cancerígenos para las células de nuestro organismo. Hay varios estudios que apuntan a los refrescos como responsables del enfermedade degenerativa intestinal, de la próstata, entre otros. Además de las sustancias químicas potencialmente cancerígenas del refresco, como el aspartamo, estas bebidas contienen un pH muy ácido, semejante al del vinagre, que es disfrazado por la elevada cantidad de azúcar. El único órgano del cuerpo humano capaz de soportar este tipo de acidez es el estómago y, por eso, todos los demás órganos, como la boca, el esófago o el intestino, que entran en contacto con este tipo de acidez pueden, a lo largo del tiempo, desarrollar tumores debido a los cambios provocados en sus células, revelan los especialistas en varios estudios.

  1. Foto de Whereslugo en Unsplash.     Para volver a equilibrar el nivel del pH de nuestro cuerpo y compensar el elevado nivel de acidez de los refrescos son necesarios más de 30 vasos de agua.

    Osteoporosis y Caries

El ácido fosfórico, un compuesto químico que aumenta la acidez de la sangre, está presente en muchos refrescos y hace con que nuestro organismo utilice el calcio de los huesos para reequilibrar los niveles de acidez, alertan varios médicos y especialistas. Lair Ribeiro, cardiólogo y nutricionista brasileño, destaca que el pH de la sangre del Ser Humano es de 7,35 a 7,45, ora como un refresco tiene normalmente un pH de 2,5, el cuerpo tiene que trabajar mucho para anular ese desequilíbrio. Según Lair Ribeiro son necesarios 32 vasos de agua, con un pH “bueno” [de preferencia superior a 7,35], para anular la acidez provocada por el refresco. “Es puro veneno”, dice Lair Ribeiro.

Una de las consecuencias del combate de la acidez es la reducción de la densidad ósea, lo que potencía la osteoporosis, raquitismo, espasmos nerviosos y musculares, además de aumentar el riesgo de desarrollo de caries o enfermedades de la encía, como la gingivitis. El ácido fosfórico también dificulta el trabajo del estómago para producir ácido gástrico, retrasando el proceso de digestión y la absorción de nutrientes.

  1. Infertilidad

El bisfenol A (BPA) es utilizado en la producción de múltiples plásticos, como las tradicionales botellas de refrescos o en el revestimiento interno de las comunes latas de aluminio que contienen refrescos. Los expertos consideran el BPA una molécula muy inestable que fácilmente puede pasar de los plásticos o latas a los alimentos, sólo con cambios de temperatura o daños en el embalaje. Costa Rica, Canadá y algunos estados de los Estados Unidos hace mucho tiempo que lo prohibieron. En la Unión Europea, sólo en 2011 se decidió prohibir la producción y la comercialización en los biberones (leer más sobre el BPA en artículos en este sitio web), pero la generalidad de los refrescos continúa a estar expuesta al bisfenol A. Un químico asociado, por científicos, médicos y otros especialistas, al desarrollo de problemas hormonais en la mujer y en el hombre, que llevan a la infertilidad, la pubertad precoz, al desarrollo de enfermedades degenerativas y obesidad.

  1. Gastritis

El ácido presente en los refrescos, utilizado para gaseficar, ataca las células gástricas, reforzando el riesgo de ardor de estómago, provocando muchas veces reflujo, gastritis, que podrá evolucionar hacia úlcera si no se hace nada. El consumo habitual refuerza aún el nivel de acidez del jugo gástrico creado por el estómago, subrayan los especialistas.

  1. Foto de Pixabay.      Beber refrescos varias veces al día acelera el envejecimiento del Ser Humano.

    Cálculos renales

El elevado nivel de ácidos de los refrescos (fosfórico o cítrico, entre otros) hace que el cuerpo recurra al calcio, que es fundamental para mantener la estructura de los huesos, para facilitar la digestión y equilibrar el nivel de pH.
Así, los riñones necesitan de eliminar el calcio utilizado en ese proceso, lo que aumenta el riesgo de formación de piedras en los riñones, debido a la acumulación en su interior, subrayan los especialistas. La piedra en el riñón es responsable por uno de los dolores más grandes que el Ser Humano puede sentir.

  1. Insomnio

El contenido de azúcar de los refrescos, que muchas veces se acumula con cafeína, interfiere con el ciclo circadiano y provoca insomnio. Además de eso, tanto el café como el azúcar son adictivos, lo que estimula el consumo de refrescos.

  1. Envejecimiento prematuro

Beber refrescos diariamente aumenta la velocidad de envejecimiento de las células del cuerpo humano.
La revelación es hecha por científicos de la Universidad de California en S. Francisco a través de un estudio publicado, en 2014, en el American Journal of Public Health.

Estos científicos descubrieron que el consumo diario de dos latas de refresco por día provocaba cambios en el ADN, lo que hacía que las células 4 a 6 años más viejas de lo que realmente eran. El análisis de miles de muestras de ADN reveló que los telómeros de estas personas quedaban más cortos cuando comparados con las que no tenían ese costumbre.
Telómeros más cortos que la media son un signo de envejecimiento y de potenciales enfermedades relacionadas con la edad, como por ejemplo alzheimer, diabetes, enfermedades cardíacas, entre otras (leer más sobre telómeros en artículos publicados en este sitio web).

Este texto es una toma de conciencia. En consonancia con la estación del año y el momento en que se encuentra, cabe a cada un sentirse si debe consumir este alimento. La dosis y frecuencia dependen de la naturaleza y de la condición física de cada Ser Humano.

Sienta más sobre refrescos en: 

¿Cómo abandonar la adicción de los refrescos?

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